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Archipiélago de Mergui: una aventura increíble

Nuestro viaje de tres días por el archipiélago de Mergui, situado en la parte más meridional de Myanmar (Birmania), fue un ejemplo perfecto de lo que hace que la vida a bordo The World tan única y fantástica. Durante nuestra estancia, los residentes e invitados (R&G) entraron en contacto con culturas que quizá ya no existan en las próximas generaciones y fueron testigos de la belleza virgen de la Madre Naturaleza antes de que la mano del hombre la altere. Toda la tripulación y el personal de The World se volcaron al máximo para que esta fuera una experiencia inolvidable, con cócteles en la playa, cenas a la barbacoa, películas bajo las estrellas, buceo, snorkel, kayak y mucho más.
Esta etapa concreta de nuestro viaje no estaba prevista, por lo que hubo muchas caras de emoción cuando se anunció el itinerario. Algunos miembros de la comunidad ya habían estado a bordo del barco en 2010, cuando visitamos Myanmar por última vez, y muchos estaban deseando ver cuánto había cambiado la zona.
Mientras nos dirigíamos a nuestro primer destino, la isla de Lampi, se presentó a los R&G a los dos ponentes invitados, Thom Henley y Alrid Molstad, que impartirían una serie de charlas a bordo y también nos acompañarían a las playas y a los pueblos para informar al grupo sobre el pueblo moken y la política turística de la zona.
Al llegar, comenzamos el día con un paseo en zodiac y una excursión en kayak por los densos bosques de manglares que rodean la isla. Debido a las condiciones de las mareas, se requirió una hábil maniobra para abrirnos paso entre la espesura y adentrarnos en lo desconocido.
Las aguas estaban tan tranquilas como un espejo y, a lo lejos, podíamos oír el bullicio de aves exóticas y el murmullo de los monos. Lo que siguió fue un día casi perfecto de deportes acuáticos y actividades en la playa. Mientras el equipo de Alimentación y Bebidas montaba un bar de playa improvisado, un grupo de buceadores partió con los instructores de buceo del barco para ver qué maravillas podían encontrar bajo las olas.

Mientras el sol se ponía en la playa, se instaló una gran pantalla de cine al aire libre para ver, frente al mar, un documental sobre el pueblo moken, con el que nos íbamos a reunir al día siguiente. Cuando terminó la película, un cielo nocturno repleto de estrellas nos guió de vuelta al barco tras un largo día de aventuras.

El segundo día nos llevó a Sea Gypsy Village. Desde la última visita del barco a este pequeño puerto náutico, el pueblo moken y los birmanos se habían integrado y habían construido un pueblo a orillas del mar, una escuela y un templo budista. ¡Incluso tenían un cocodrilo como mascota!

Cuando los R&G llegaron a la orilla, recibieron una bienvenida sincera y de corazón. Los niños del lugar corrieron hacia la playa, les cogieron de la mano y, sin decir nada, empezaron a enseñarles su pueblo, mostrándoles el colegio, sus perros y a sus padres. Nos costó mucho marcharnos, pero tras todos los saludos y gritos desde la playa, regresamos a Kyun Pilar para pasar allí la tarde.

 

Desde allí, los buceadores se dirigieron a dos puntos de inmersión diferentes. En colaboración con los guías de buceo locales, encontraron pilares submarinos y, una vez más, más ejemplos de la recuperación de los arrecifes tras el blanqueamiento de corales que se produjo hace cuatro años. Hacer snorkel desde la playa era la mejor opción y muchos se lanzaron al agua en busca de peces. La jornada concluyó con una preciosa barbacoa en la playa con filetes chisporroteantes, antorchas encendidas y relajante música en directo a cargo del Ship’s Generation Trio. Un día agotador para algunos, pero, bajo el resplandor de las estrellas, regresamos a casa con la ilusión puesta en nuestro tercer y último día.
Con la ayuda de nuestros guías locales, decidimos dirigirnos a la remota isla de María para nuestro último día. Este paraíso tropical se encontraba mucho más lejos de los arcos insulares donde habíamos comenzado nuestro viaje. Debido a los numerosos salientes rocosos y bahías recónditas de la isla, fue necesario realizar una excursión de reconocimiento a primera hora de la mañana para localizar y establecer un campamento base ideal para el grupo.

Para algunos, fue un relajante día de playa lleno de baños, cócteles y un partido de críquet de playa bastante reñido. Otros optaron por una ruta de senderismo por el bosque con nuestros guías locales y tuvieron la recompensa de recorrer parajes vírgenes y cuevas. Los buceadores realizaron dos inmersiones cuyos puntos de buceo se habían explorado esa misma mañana, mientras que otros continuaron con sus propias aventuras de snorkel desde la playa. Esta mini expedición duró solo tres días, pero estuvo repleta de actividades y experiencias únicas. Al concluir nuestro viaje, tanto los residentes e invitados como la tripulación del barco se despidieron de nuestra «Aventura en Mergui 2015» con recuerdos inolvidables.

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