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Expedición a Melanesia: Santa Ana, Islas Salomón

La zona de desembarque en la playa de nuestras lanchas Zodiac en la pequeña isla de coral de Santa Ana, en las Islas Salomón, donde se encuentra el pueblo más grande que visitamos.

La segunda isla que visitamos en las Islas Salomón fue Santa Ana (también conocida como Owaraha u Owa Raha). Se trata de una isla de coral relativamente pequeña que fue avistada por primera vez por los europeos en 1568, en pleno centro del archipiélago. En la isla hay dos pueblos cuyos habitantes comparten la misma cultura que los de Owariki y afirman descender de los refugiados de Teonimanu, que quedó arrasada por el mar. Nuestra visita nos brindó la oportunidad de conocer a los lugareños y comprar en su mercado al aire libre, ver una serie de danzas ceremoniales tradicionales y caminar durante varias horas por toda la isla —ida y vuelta— hasta el segundo pueblo para ver las tradicionales «casas de los espíritus».

Una de las principales «calles» de Santa Ana, en las Islas Salomón, flanqueada por casas construidas al estilo tradicional melanesio, con materiales totalmente naturales procedentes de la isla.

Mientras paseábamos por la zona del mercado del pueblo, nos saludaron muchos niños, niñas y adultos (sobre todo los artesanos y los vendedores de fruta local, así como sus familias).

Uno de los bailarines descansando antes de que comenzaran las fiestas

Un precioso tocado que luce una de las bailarinas, fotografiada antes de la representación

Tres de los músicos posan con uno de los tambores «de tubos» locales (las paletas —en la fotografía se ven dos— se golpean contra la parte superior de los tubos, que tienen diferentes longitudes).

El bailarín principal, el «guerrero», fotografiado antes de que comenzara el baile

Muchos de los niños del lugar se llevaron una sorpresa especial cuando les llevamos nuestra nevera portátil con hielo y agua: palitos de hielo con sabores, al estilo de los «popsicles».

Fíjate en el pelo rubio de algunos de los chicos, algo habitual en esta zona (y genéticamente distinto de los genes o el ADN de los rubios europeos y estadounidenses).

La amistad, la solidaridad, el espíritu de compartir y la hospitalidad son algunos de los rasgos que caracterizan a los maravillosos isleños que conocimos en Santa Ana, en las Islas Salomón; durante nuestra ruta de senderismo por la isla, tras los bailes, la mayoría de nosotros entablamos amistad con los niños del lugar, que caminaron con nosotros, nos cogieron de la mano y cantaron canciones (todos aprenden inglés en el colegio) con nosotros.

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